Lo que permite un círculo virtuoso en cualquier organización, es poder conectar la estrategia con la operación, es decir, tener la certeza de que todo lo que se diseño en la estrategia, se está ejecutando adecuadamente en la operación de la empresa.

La única manera de poder saber si la estrategia se ejecuta o no correctamente, es por medio de un proceso formal de planeación financiera y control presupuestal, el cual nos va a permitir identificar oportunamente las desviaciones presupuestales que se van presentando en el correr de los meses, y por lo tanto tomar las decisiones que corrijan tales desviaciones, haciendo ajustes en la estrategia o en las tácticas que se planearon para lograr los resultados comprometidos.

Estamos convencidos de que un buen plan debe permitir una actualización de forma oportuna de los datos reales del plan, de manera que diariamente, o según el intervalo de tiempo que determine la empresa, poder identificar los elementos del presupuesto que no están llegando a sus metas. De los elementos más importantes que toda organización debe cuidar, es la rentabilidad de la organización, sus ingresos, sus costos y sus gastos. Elementos que se identifican de manera rápida en un estado de resultados presupuestado y que esté adecuadamente gestionado.